Historia de PLUNA

• Breve reseña histórica de PLUNA: Nuestra primera línea aérea de bandera.

Fundada en 1936, “Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea” fue la aerolínea más importante y representativa de Uruguay durante más de siete décadas.

La historia de PLUNA nace con el sueño de los hermanos Alberto y Jorge Márquez Vaeza, dos jóvenes de 29 y 22 años obstinados detrás de un ideal que en aquella época parecía un proyecto inalcanzable. Eran muy pocos los que creían en la posibilidad de que aquella idea se cristalizara: Crear la primera compañía aérea de Uruguay.

• Creación, auge y caída.

Sobre los años treinta la aviación civil en nuestro país era muy reducida, casi inexistente. Todo se hallaba localizado en el llamado “Aeródromo de Melilla”, lugar distante para la mayoría de los montevideanos que vivían en la ciudad.

Esa realidad comenzaría a cambiar en el año 1935 a partir del impulso de un joven aviador de tan solo 29 años, Alberto Márquez Vaeza. Su idea -revolucionaria para la época- era crear una línea aérea de pasajeros, correspondencia y carga. Márquez Vaeza había obtenido su brevet de piloto dos años antes, el Nº 46, en el denominado “Centro Nacional de Aviación”, actualmente el Aero Club del Uruguay.

Por aquel entonces, este joven emprendedor logró convencer a su hermano -Jorge Márquez Vaeza- de vender la casa de importaciones que ambos tenían en la Ciudad Vieja para invertir el dinero en su proyecto de línea aérea nacional. De común acuerdo liquidaron la casa importadora y con ese dinero comenzaron la búsqueda de dos aviones para dar inicio a la empresa. Corría en ese entonces mediados del año 1935.

Sin embargo, el impulso de estos dos jóvenes no era suficiente. Pocos confiaban en el éxito de esta idea y se respiraba un ambiente de pesimismo respecto de su puesta en marcha. A pesar de ello, su entusiasmo y persistencia convencieron al entonces Embajador de Gran Bretaña en Uruguay, Sir. Eugene Millington Drake, con este primer apoyo a través de recursos económicos y técnicos, aquel sueño se realizó.

Por aquel entonces Millington Drake consiguió un crédito en un banco de su país por 14 mil pesos oro uruguayos, que se sumaron a los que sacaron los Márquez Vaeza de la liquidación de la casa importadora, logrando reunir los 47 mil pesos necesarios para adquirir en Inglaterra los aviones seleccionados: dos biplanos bimotores De Havilland DH 90 para dos pilotos y tres o cuatro pasajeros con los cuales iniciar la línea aérea.

A las 8 de la mañana del 20 de noviembre de 1936, un bimotor De Havilland DH 90 Dragonfly de nombre “San Alberto” despegó del Aeródromo de Melilla con destino a Salto, dando inicio al primer vuelo regular en nuestro país. Ese vuelo, al mando de los pilotos Walter Noack y Emilio Nudelman, inauguraría desde entonces las “Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea”.

En sus inicios la empresa comenzó a operar al interior del país con sus dos biplanos Havilland DH 90, bautizados como “Churrinche” y “San Alberto”, agregándose posteriormente vuelos con servicio de pasajeros, carga y correo entre Montevideo y las ciudades de Salto y Paysandú, así como a otras en la frontera con Brasil.

En 1937, la empresa recibió el apoyo gubernamental a través de un subsidio, el cual le permitió adquirir un aparato de Havilland DH 86B de 12 pasajeros. La subvención hizo que PLUNA pudiese disponer de ayuda económica hasta 1943, la cual quedó en suspenso hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Por la ley Nº 10.535 de octubre de 1944, se creó una Sociedad de Economía Mixta entre el Estado y la Sociedad Anónima Primeras Líneas Uruguayas de Navegación Aérea, denominada PLUNA SEM. Inicialmente el Estado tuvo el 83.3% de la sociedad, más tarde en el año 1947 se incrementó la participación estatal en PLUNA SEM pasando el Estado a controlar el 94,4% del total. La participación estatal permitió incorporar dos Douglas DC-2 y un Curtiss C-47, aviones que fueron utilizados en la ruta a Paysandú y Salto, entre otras. Finalmente, mediante la ley Nº 11.740 del 12 de noviembre de 1951, el Estado se hizo con la totalidad de la empresa a través de la creación de un Ente Autónomo.

Si bien el 2 de agosto de 1938 PLUNA realiza su primer vuelo internacional a Asunción, recién el 22 de diciembre de 1947 se efectuó la primera operación internacional de carácter regular. En 1948 se realizan algunos vuelos a Bariloche, Bogotá y Pelotas (Brasil), bajo la modalidad de vuelos chárter. En 1953, se comienzan a hacer las gestiones para adquirir cuatro cuatrimotores de Havilland DH 114 Heron para 17 pasajeros, destinados a complementar a la flota de cinco Douglas DC-3, adquiridos en 1951 cuando el Estado pasó a ser dueño del total de la empresa. Estos aviones se mantuvieron en servicio hasta 1958 cuando fueron remplazados por los nuevos Vickers Viscount 769D, equipos con los cuales PLUNA pudo expandir y mejorar sus servicios.

En 1969, PLUNA ingresa a la era del jet al incorporar su primer Boeing 737-200, el cual se mantuvo en servicio en la compañía hasta 1974, año en el cual la flota volvió a quedar conformada por aviones turbohélice. Sólo a fines de los años 70 volvió a contar con aviones jet al incorporar tres Boeing 727-100 adquiridos a Lufthansa. En 1982 se adquieren otros tres nuevos Boeing 737-200, los que estuvieron en servicio hasta la llegada de los Bombardier CRJ900 en 2008.

En 1981 PLUNA inauguró sus vuelos intercontinentales a Madrid, una de las rutas más emblemáticas de la compañía, operando en primera instancia con un Boeing 707. Durante los años ochenta, la aerolínea utiliza en forma temporal otros B707s y un McDonnell Douglas DC-8 adquiridos régimen wet lease de manera temporal. Con el ingreso de VARIG, la ruta a Madrid pasará ser operada por aviones de fuselaje ancho como los McDonnell Douglas DC-10 y Boeing 767-300ER.

El artículo 6° de la ley N° 16.211 del 1° de octubre de 1991 facultó a PLUNA a asociarse con capitales privados a fin de explotar sus líneas aéreas de transporte de pasajeros, correo y carga. La ley estableció que la asociación debía hacerse a través de la participación en sociedades comerciales, en la que el Estado participa como socio y siendo su función, a través de PLUNA Ente Autónomo, fiscalizar el desarrollo y funcionamiento de la línea aérea.

En 1995, la brasileña VARIG adquiere el 49% de la compañía, convirtiéndose de esta forma en su administrador hasta su caída en 2005. Durante los años 2000 a 2007 la empresa encaró un proceso de ampliación de flota, operando las rutas regionales con Boeing 757-200, Boeing 737-200 y un Boeing 737-300.

El Estado uruguayo se hizo cargo de la empresa hasta el 2007, cuando en un proceso competitivo, vendió el 75% de sus acciones al grupo inversor Leadgate, quien se hizo cargo de la gestión, suponiendo un cambio en la estrategia comercial de la firma, donde se buscó renovar la flota a través de dos etapas: la estandarización de ella en aviones Boeing 737-200, 737-300 y 767-300ER, y la incorporación de nuevos aviones Bombardier CRJ900NG, a través de los cuales PLUNA desarrollaría su estrategia del “Hub del Sur”.

En 2008, PLUNA obtiene la certificación IOSA de IATA y, un año más tarde, la certificación ISO9001 de aseguramiento de la calidad. En 2010 logró el reconocimiento de Bombardier a su gestión de mantenimiento, por ser una de las flotas de mejor desempeño en el mundo.

La nueva flota permitió incrementar significativamente las frecuencias entre Montevideo y Buenos Aires y entre Buenos Aires y Punta del Este. Las frecuencias a los tradicionales destinos Sao Paulo y Santiago de Chile también aumentaron, y se abrieron nuevas operaciones a Asunción, Córdoba, Curitiba, Florianópolis, Foz de Iguazú, Porto Alegre, Río de Janeiro, Campinas, Belo Horizonte y a Brasilia, creando en Montevideo un centro de conexiones para el Cono Sur de América.

En julio del 2012 PLUNA suspendió indefinidamente sus operaciones debido a la situación económico-financiera de la empresa luego de la abrupta salida del inversor privado, Leadgate Investment. El 9 de julio el Gobierno Uruguayo envió al parlamento un proyecto de ley que liquidó PLUNA debido a su situación de “insuficiencia patrimonial”, la imposibilidad de la aerolínea de acceder a la liquidez y la ya evidente carencia de financiamiento, dejando a Uruguay sin aerolínea de bandera. El cese de operaciones generó un impacto social importante y un malestar en miles de pasajeros.

Desde entonces, sus 76 años de historia permanecen en la memoria de quienes supimos trabajar en ella, volarla, sentirla parte de nosotros