A 8 años de mi primer y último vuelo en PLUNA.

Hoy es mi cumpleaños… Se preguntarán cuál cumpleaños. No, no es el cumpleaños de PLUNA, ese ya saben que es el 20 de Noviembre. Hoy es el cumpleaños de la persona que creó este sitio y que escribe para ustedes “Memorias de PLUNA” desde hace varios años. Pero eso no es lo importante. Hoy también se cumplen 8 años de mi primer vuelo en PLUNA y justamente eso venía a contarles, pues es el motivo por el cual esta página existe.

A este punto habrán de enterarse que nunca trabajé en PLUNA ni mucho menos soy un antiguo Comandante de la línea aérea, como suelen consultarme a través de mensajes privados o comentarios. Tampoco soy hijo, nieto ni familiar de alguien que haya formado parte de ella.

Un día como hoy del año 2012, el mismo día que cumplía 15 años, volaba a Buenos Aires en un CRJ-900 de PLUNA. No fue una casualidad, volar en PLUNA fue mi regalo de cumpleaños. Fue un regalo que comencé a disfrutar a partir del día en que fuimos a comprar los pasajes a las oficinas de Av. del Libertador, oportunidad que como buen aficionado aproveché para llevarme todo folleto cuanto pude.

Setenta y seis años son algo así como 27.750 días, eso fue lo duró PLUNA en definitiva, a nosotros inocentemente nos tocó volar en los 15 días finales. Ese día llegamos al Aeropuerto con una innecesaria anticipación, propia de un vuelo intercontinental… o de un ansioso. A pesar de que ni el más pesimista hubiese imaginado el desenlace posterior, era notorio para cualquiera que PLUNA se desangraba. El avión partió con unas tres horas de retraso, tras una engorrosa espera que nos tocó “padecer” en el Aeropuerto. Ese vuelo fue, es y será un recuerdo para toda la vida, una sensación difícil de entender para quienes no sienten una profunda pasión por la aviación y la historia… Fue una experiencia cuyo sentido se potenció aún más dos semanas después con el cierre.

El avión que me llevó a Aeroparque el 20 de Junio de 2015.


Hagamos un paréntesis. Hay algo de talento personal en esto de “fundir” aerolíneas, años antes de volar en PLUNA había volado en Spanair, en Southern Winds y en American Falcon, ya todos conocemos el trágico desenlace de ellas, incluso volé en el vuelo AF447 de Air France desde Río a París, mismo que pocos años más tarde se estrellara en el Atlántico.


En pleno viaje de ida.

Volviendo a la historia inicial… Una vez en Buenos Aires, los servicios de traslado y hotelería contratados por “PLUNA Vacation” resultaron a la perfección, un pequeño consuelo si bien había pasado la mayor parte de mi cumpleaños sentado en el Aeropuerto de Carrasco. Hablo como si fuese un padecimiento, si bien ustedes saben que estaba encantado de pasar mi cumpleaños ahí.

Cuatro días después regresamos a Montevideo desde Aeroparque en otro malogrado vuelo de PLUNA, mi segundo y último vuelo, otro que llevó unas tantas horas de retraso. Viajé sentado en la primera fila del CRJ, recuerdo que la puerta de la cabina estuvo abierta prácticamente todo el vuelo, podía observar y oír todo lo que ocurría allí adentro con solo acercar la mirada al pasillo. Quizá esos pilotos o incluso los tripulantes de cabina que nos atendieron ese día estén leyendo esto hoy, y ambos sin saberlo hayamos formado parte de la historia que estoy contando.

La cabina abierta durante la mayor parte del vuelo.

El triste resultado de esta historia es que llegamos a Montevideo y finalmente 10 días más tarde PLUNA dejó de existir para siempre…

A partir de esa experiencia he dedicado mis mejores horas para conocer su historia, conocer a sus protagonistas, sus anécdotas, sus éxitos y adversidades. El fruto de ese trabajo está aquí, plasmarlo por escrito y darlo a conocer es parte fundamental de ese esfuerzo que llevo adelante desde 2016. Memorias de PLUNA me ha permitido conocer a los verdaderos protagonistas, desde la familia de sus fundadores hasta Comandantes, mecánicos, administrativos y funcionarios de todas sus áreas. Durante estos años hemos compartido juntos material inédito que permaneció escondido en algún cajón o en la memoria de alguien por décadas. Hemos leído, investigado y recopilado toda su historia, su flota, sus historias, siempre obstinados en mantener viva la memoria de esta pequeña-gran línea aérea… ¡y seguiremos haciéndolo!

– Santiago Vicente (Administrador de Memorias de PLUNA).